ASOCIACIÓN JUVENIL DE ESPARRAGOSA DE LA SERENA.
   
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  “De buena gana me iba detrás…”
 

“De buena gana me iba detrás…”

 
Estudio histórico y antropológico sobre el surgimiento y evolución del Carnaval en Esparragosa de la Serena
Javier Campos Garrido
1. Introducción
Mucho se comenta a día de hoy que el Carnaval que se celebra en Esparragosa de la Serena es único y extraordinario. Además se insiste en que es el pueblo que mejor lo celebra de la Comarca. Quizá sea, o por lo menos se intuye, que es uno de los que se celebra desde hace mas tiempo.
En éste breve estudio se quiere hacer una introducción y un análisis al fenómeno del Carnaval en nuestro pueblo. Si hay algunos elementos de los que sobresalen las poblaciones, es sin duda, por la manera de vivir que tiene esa gente. Por lo tanto, debemos concluir este apartado diciendo que es un estudio antropológico, ya que se analiza el modo de ver y vivir de los hombres y mujeres de nuestro pueblo conforme a unas pautas establecidas para unos días.
Además, hay que decir que éste estudio son unas breves pinceladas de otro más amplio que pueden encontrar en la dirección web http://esparragosadelaserena.blogspot.com/. Desde aquí queremos dar las gracias a la organización de la Asociación de jóvenes de Esparragosa de la Serena por darnos la posibilidad de publicarlo y con ello hacer que llegue a más lectores.
2. El Carnaval: origen y evolución
Porque el Carnaval quiérase o no, es un hijo del Cristianismo, o mejor dicho, sin la idea la de Cuaresma, no existiría en la forma concreta en que ha existido desde fechas oscuras de la Edad Media. Efectuar un análisis de las costumbres del Carnaval significa adentrarse en la conciencia colectiva de muchos siglos, porque semejantes costumbres se han repetido año tras año aquí y allá.
La destrucción momentánea, pero anual, del orden social a través de la máscara, el disfraz, el travestismo, la inversión de papeles, la crítica… institucionaliza los comportamientos carnavalescos. El desarrollo de unas conductas no permitidas en el transcurso de la vida cotidiana opera pautándolas, llegando incluso a convertir tales actitudes en ordinarias. Se trata de que “durante unos días cambie algo – lo formal, lo exterior- para que todo permanezca igual,- lo estructural”. En siglos anteriores, durante los días del carnaval, se creaba una sociedad ficticia, inexistente. Simbólicamente se establecía una sociedad que no se correspondía con la estructura social real, sino con una suerte de antiestructura. La inversión y negación de los valores e ideologías que regulaban el orden social, que se producía en éstos días, eran imposible en la realidad diaria, pero la denuncia, la protesta, la crítica canalizada cada año por medio del Carnaval llegó a convertirse en una estrategia socialmente institucionalizada. En cuanto a la función crítica, en libertad, con la democracia, existen múltiples cauces para denunciar la injusticia. Desde tal punto de vista, hemos de convenir en que el carnaval histórico, aquel de ribetes subversivos, ha muerto. Y ha muerto porque el fundamento del carnaval era la prohibición. Y ha muerto, también, porque en una sociedad secularizada la cuaresma ha pasado a mejor vida.
Por lo tanto un carnaval es una celebración pública que tiene lugar inmediatamente antes de la cuaresma cristiana, y que combina algunos elementos como disfraces, desfiles, y fiestas en la calle. A pesar de las grandes diferencias que su celebración presenta en el mundo, su característica común es la de ser un período de permisividad y cierto descontrol. El origen de su celebración parece probable de las fiestas paganas, como las que se realizaban en honor a Baco, el Dios del vino, en el Imperio Romano, desde donde se expandió la costumbre por Europa. Concluido el tiempo carnavalino, tras la cíclica quema de adrenalina y de energías vitales acumuladas, el poder hegemónico y la rutina laboral reconducen al pueblo. Y, tras la transgresión regulada, se vuelve a las distinciones iconoclastas de lo bueno y lo malo, lo permitido y lo prohibido, lo legal y lo ilegal, lo políticamente correcto y lo políticamente incorrecto.
3. Los días del Carnaval en Esparragosa de la Serena
El Carnaval en nuestro pueblo se encuadra en un modelo rural. Las características principales son:
- La fiesta tiene un alto grado de activa participación. Prácticamente la totalidad de la población joven y adulta participa.
- El hábitat natural es la calle. Desde el Domingo Gordo de Carnaval todos los participantes viven y se divierten en la calle, acudiendo a casa únicamente para dormir y descansar, o a lo sumo en horas de comida
- Comparándolo con el Carnaval urbano es de pobreza estética y falta de recursos materiales, pero en los últimos años, los grupos consiguen realizar carrozas vistosas, trabajadas y divertidas. Debido a la comodidad actual se está abogando por la compra de disfraces en tiendas y se está desechando la tradicional costumbre de la confección personal del disfraz. Por ello se ha pasado de la originalidad y costura artística a una homogenización de la práctica modista.
- El ciclo carnaválico ha quedado reducido a tres o cuatro días previos a la Cuaresma. Debemos hacer referencia al comienzo de la fiesta desde el Jueves de Compadre, el Carnaval escolar, y los días principales que emergen desde el Domingo Gordo, y el final, el Domingo de Piña.
- La gente se deja llevar por la espontaneidad y un alto grado de imaginación. Las actitudes que realizan conforme al papel que creen desempeñar revestidos por los disfraces, los hacen divertidos para todos y además originales.
- Colectivismo de comparsas, frente al individualismo anterior. Desde principios de los años noventa se puso de moda la formación de grandes grupos y comparsas motivados por los suculentos premios que se daban. Además estos grupos comenzaron en esos años a participar todos en los concursos que organizaba la administración local, como los de chirigotas. Los concursos, los premios y la búsqueda de prestigio social motivan la rivalidad entre los grupos a través de lujosos disfraces y exóticas y no menos llamativas máscaras.
- Está protagonizado por figuras o grupos en torno a los que gira la fiesta.
- Hoy en día menor transgresión de las normas e inversión de los valores, algo que se hacía más hasta hace poco, en el que se parodiaba a todos los estamentos de la sociedad.
Como ceremonias propias de tales fechas cabe citar las siguientes: El Jueves de Compadre, el “Carnaval escolar”, el Domingo Gordo, el Lunes de Carnaval, el Entierro de la Sardina, y el Domingo de Piña.
3.1. El Jueves de compadre
El jueves de compadre, dos o uno, pues discrepan los informantes de este estudio, antes del Domingo Gordo, se ha considerado inserto en los Carnavales propiamente dichos, aunque en la actualidad este día está prácticamente borrado del calendario festivo de nuestro pueblo. No obstante queda en el recuerdo de las personas mayores.
Consistía en el sorteo de parejas que se hacían llamar compadres a lo largo del año. Tal práctica de echar papeles y sacar compadres ha sido común entre los jóvenes del pueblo hasta hace unos cuarenta años. Se realizaba en el Casino del pueblo, donde una vez elegida la pareja durante el año sería su compañero o compañera de baile, en las principales fiestas de la localidad, comenzando con el Carnaval.
Hay que decir que a pesar de que ha transcurrido mucho tiempo desde que se dejó de realizar, sigue en la memoria de la gente, aunque haya veces que no se sepa bien el proceso que tenía.
3.2. El Domingo Gordo
La identidad de éste día es la que hace que el Carnaval de Esparragosa fuera reconocido en toda la Comarca. El atractivo y acto muy característico, hasta hace una década, era el que se realizaba en la Dehesa Boyal de las Cien Fanegas, lugar conocido como los gallos, haciendo referencia a las tradicionales corridas o carreras de gallos.
Por sus continuas citas ha sido diversión popular de Carnaval desde el siglo XVI hasta nuestros días, aunque en la actualidad está prácticamente extinguido, como hemos dicho. El procedimiento más usual y que se venia realizando desde tiempos inmemoriales, consistía en colgar un gallo de una cuerda tendida entre dos encinas bien reconocibles aún hoy en la dehesa, bajo la cual pasan los mozos a galope e intentan decapitarlo dándole con una vara. Algunas veces los que sujetaban la cuerda no cesaban de bambolearla para dificultar la acción de los jinetes. Cuando un gallo moría, era sustituido por otro, ya que cada uno de los participantes debía de aportar su animal. Además, a veces, y si el ganador lo quería, se entregaba como trofeo al mozo que lo decapitaba. Éste era un acto que participaban entre cinco y diez jinetes por corrida. Estos jinetes también debían de preocuparse por el embellecimiento del corcel que iban a montar para la ocasión. En las corridas, se podían ver desde burros y mulas hasta caballos y yeguas bien adornadas. Era típico en los burros y mulas adornar las monturas con mantas realizadas con lanas de muchos colores, además de poner lazos en la cola y pelo de estos animales. En el caso de los caballos se ataviaban con toda la panoplia típica de esas monturas, además de complementarlos con lazos y cintas. Se incentivaba esa costumbre debido a los concursos que desde la administración se convocaban como el del caballo mejor engalanado, algo que ya hoy, prácticamente no se realiza.
Como decimos, todo este momento, que solía desarrollarse entre el mediodía y las tres o cuatro de la tarde, se realizaba en el campo, donde se amenizaba el lugar con una barra de bar donde se podía consumir bebida y tapas de comida y aperitivos. Era habitual que se adjudicara a asociaciones o escolares que intentaban conseguir unos ahorros para subvencionar sus actividades o financiar las excursiones de fin de curso.
Esto es lo que hoy en día se mantiene, a pesar de que han desaparecido las corridas de gallos, se ha optado por la reunión de todos los grupos y comparsas en la dehesa desde esas horas, aprovechando con ello más el tiempo. Además se hace acopio por parte de los grupos de comida y bebida que se coloca en las carrozas para consumirlas en el lugar.
Terminado ese momento se realiza el pasacalles por las calles del pueblo y el concurso de disfraces, y en otros tiempos de chirigotas y murgas. A continuación los participantes se dispersaban y se trasladaba la fiesta a los bares y locales de copas. Toda la noche de éste día discurría con un ambiente jovial. Según los años se han celebrado en distintos locales, como el antiguo cine, el Casino del pueblo o en carpas portátiles en la plaza. En cualquiera de ellos amenizado por la orquesta, que con sus notas, canciones y acordes, daban paso a una noche larga de bailes y charangas hasta altas horas de la madrugada. Actualmente, este modelo ha sido reemplazado por una opción más personal de elección propia por parte de los vecinos para elegir el local que prefiere, no obstante haciendo la famosa ruta de bares de la localidad. Pero sin olvidar la actuación de orquestas en lugares amplios. Lo que sí es verdad, que de una manera o de otra, la fiesta está asegurada, y el alterne masivo sigue siendo la nota predominante de la población.
3.3. El Lunes de Carnaval
En otros tiempos, se volvía a realizar por la mañana y hacia el mediodía las corridas de gallos, pero con menos afluencia de visitantes y menos participantes.
En los últimos años, se ha optado por animar más ese día, y desde la administración se organizan “comilonas”, lo que podríamos denominar la comensalidad pública. Porque, queramos a priori o no, el Carnaval es un tiempo de desorden en la alimentación, pues fue, hoy menos, un tiempo contrario al ayuno. Hacia el mediodía se reparte de manera gratuita para todo el que quiera participar, gran cantidad de comida que según el año, ha sido distinto producto, como paella, caldereta, chanfaina, costillas… Es de gran acogida, y además de gran ambiente festivo, acompañado por música de charangas que animan el momento. Además se realizan concursos como el del baile de la escoba, que tiene gran acogida entre el publico.
La tarde de este día, sigue estando desde hace varias décadas, dedicada a concursos tradicionales como los de los dulces típicos de nuestro pueblo. Éste concurso, consiste en la presentación por parte de personas anónimas de los dulces elaborados para estos días en sus casas, a fin de que un jurado calificador los pruebe y emita su voto a favor de unos u otros. Ni que decir tiene, que está incentivado por premios a los mejores según el gusto del jurado. Al hablar de dulces, la palma por antonomasia se la lleva las famosas y ricas rosquillas que hacen de la delicia en estos días. Sí decir, y creemos importante, es la concurrencia de familia, amigas, vecinas para ayudarse mutuamente en la elaboración de estos dulces de manera artesana y tradicional. Estos son realizados eminentemente por mujeres. Además de las rosquillas, ya referidas, destacan también otros dulces como los borrachuelos, los nevaditos, las flores, las perrunillas o los lazos de almendra, entre otros.
3.4. El entierro de la sardina
El último día, el Martes de Carnaval, como colofón y cierre del Carnaval, tiene lugar una ceremonia conocida por todos como el entierro de la sardina. Este fingido entierro reúne todos los requisitos del rito católico, ya que suele figurar desde un supuesto sacerdote hasta el cortejo de plañideras y lloronas, vestidas de negro de luto riguroso. Hasta hace poco, en un ataúd, figuraba un muñeco realizado con ropas viejas y relleno de paja. En otras ocasiones figuraba una sardina confeccionada de papel y esponja, y recubierta generalmente de papel de aluminio. Hoy en día se utiliza una sardina realizada en tela y esponja adornada con los atributos típicos de este pez.
Éste entierro que se celebraba por la tarde, era antes más seguido por la población, por el gran atractivo y diversión que tenía. Se veía el cortejo del entierro encabezado por el sacerdote y su acólito ayudante, seguido de la multitud de dolientes. En ésta ocasión era común que se cambiaran los papeles, las mujeres adoptaban con sus disfraces la condición de hombres, y estos de mujeres. De vez en cuando, y a elección de la persona que ejerce de sacerdote, el cortejo hacía un alto en el camino para entonar una graciosa y seguida coplilla que entonaban primero el que hacía de sacerdote y respondiéndole a continuación todos los asistentes, haciendo referencia a los defectos del difunto, como la ingesta en grandes cantidades de alcohol y su predisposición a la fiesta y negativa al trabajo. Al concluir este Pasacalles, se quemaba tanto el muñeco, como la sardina confeccionada para tal evento. A continuación, se asan sardinas para todos los asistentes.
Hoy en día se sigue celebrando de la misma manera. A pesar de cambiar las horas o los lugares de los actos, se sigue manteniendo la simbología que hemos heredado desde hace tiempo.
El origen del entierro de la sardina comienza a celebrarse sobre la mitad del siglo XIX, simbolizando el ayuno y la abstinencia que imponía la Cuaresma. Este entierro representa el triunfo de don Carnal sobre doña Cuaresma. Período que comienza al día siguiente, el Miércoles de Ceniza, donde para los cristianos comienza la seriedad, tristeza y recogimiento.
3.5. El Domingo de piña
El domingo siguiente al día principal del Carnaval era y es el elegido por todos los vecinos para pasar un día distendido en el campo rodeados de amigos, familiares y allegados.
Generalmente se suele ir al campo; a la zona del Pozón, las Cien Fanegas,… o cortijos y casas de campo particulares. El protagonista del día es el fuego que se realiza en el centro del lugar de acampada. Durante todo el día se asará carne en las parrillas y barbacoas. Además, se ameniza con música, o juegos colectivos, en un ambiente agradable acompañado por dulces, café y bebidas. O paseos, para charlar, comentar el curso del día,… visitas a grupos de acampadas cercanos… Éste es un día muy típico de nuestro pueblo, en el que prácticamente participan niños, jóvenes y mayores, y que se está consolidando cada año más.
Creemos oportuno cerrar el ciclo festivo del Carnaval con éste día, pues ya hasta el día de Pascua de Resurrección no se vuelve a hacer una actividad similar a esta. Con la Pascua muere la Cuaresma, y con el Domingo de Piña, triunfa el Carnaval.
4. Actualidad y perspectivas de futuro
A pesar de todo lo anterior hay que advertir que la realidad de los Carnavales de nuestro pueblo se fija actualmente a unas fechas muy concretas, las que van del Domingo Gordo al Miércoles de Ceniza. Durante estos días podemos asistir a una serie de manifestaciones, muchas de ellas consideradas como rituales arcaicos.
La celebración de los Carnavales en Esparragosa de la Serena tuvo su comienzo de época de apogeo a principios del siglo XX; pero tras la Guerra Civil no sufrió un gran deterioro como ocurrió en los pueblos limítrofes. Quizá la permisividad por parte de las autoridades, el párroco era el que daba la dispensa, pudo ser debido a que estaban afianzados desde mucho tiempo atrás, tenía el respaldo de la participación popular, y sobre todo y más importante, que era respetuoso con el momento y con las circunstancias. Por ello, según nos cuentan los mayores, se siguieron realizando todas las prácticas y momentos que conformaban esta fiesta. Por lo tanto y una vez instaurado el régimen democrático, no debió sufrir ni cambiar mucho. Pero sí en ese período se intentó revitalizar y promover la celebración más colectiva y menos individual, actitud que nos ha llegado hasta nuestros días.
Si en la mayoría de las poblaciones ha decaído la celebración, no ha ocurrido tanto en nuestro pueblo. Además se ha querido en varias ocasiones rescatar con mayor o menor éxito la tradición de las murgas y chirigotas. En los últimos tiempos se está optando por un Carnaval que se vive y disfruta durante todo el día, a pesar de que no se realicen las prácticas antiguas de la mañana, y no sólo por la noche, conviviendo toda la población más tiempo junta y compartiendo entre todos las impresiones y opiniones. Por último, se está llevando a cabo una promoción del carnaval a amplio espectro, ya que se permite participar a grupos ajenos a nuestro pueblo, que enriquecen la fiesta y le dan la fama, para que un año tras otro siga siendo único en la Comarca.
5. Conclusiones
Hemos visto la inacabable serie de diversiones, espectáculos y fiestas bulliciosas, en que pasaba su vida nuestro pueblo, desocupado y despreocupado en esos días de fiesta.
Quizá el asunto de este trabajo haya parecido frívolo y ligero. Pero es que estamos acostumbrados a que la Historia trate relatos aparatosos sobre guerras, gobiernos y biografías de reyes y personajes ilustres. Lo más característico de una sociedad es lo íntimo, lo cotidiano, lo que forma la existencia habitual para el montón anónimo de hombres y mujeres. Por eso la historia de las costumbres es de importancia capital; y dentro de la misma, son las fiestas un elemento lleno de vida y color, que, transmitiéndose de una generación a otra, presentan en cada una sus modalidades peculiares; pero reflejando algo sustancial en el alma de un pueblo.
No es mi propósito agotar el tema, dada su magnitud; pero si presentar por primera vez un conjunto, en lo posible orgánico, animado y vivo de esta fiesta en que nuestro pueblo se llevaba a cabo en el mes de febrero de cada año. Así pues lo único que se ha querido, es dar transcendencia de las diversiones y acciones de las fiestas que empezamos a participar en la niñez y que correspondía a cada fase de la vida. La riqueza de ésta es enorme. No nos hemos querido ajustar a un rígido esquema doctrinal, como imponen las normas, pues una cosa es reconstruir sobre conjeturas y asociaciones y otra es contar, lisa y llanamente, lo que averigüemos explorando un pasado más o menos remoto, pero concreto, en entornos que nos son familiares.
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Quiero terminar dando de nuevo y sinceramente las gracias a la organización y consejo de redacción de ésta revista que ahora vez la luz y a la Asociación de Jóvenes de Esparragosa de la Serena, verdadera impulsora de ella. Además les animo a que sigan adelante con este ambicioso proyecto; fomenten y promuevan éste tipo de producciones culturales para nuestro pueblo.
Y por último quiero remitirles a todos a la dirección web mencionada anteriormente (http://esparragosadelaserena.blogspot.com/) para que completen la lectura y el análisis del tema, pues seguro que les harán recordar tiempo pasados no muy lejanos en los que nos divertíamos de otra manera, en otros lugares y con otra forma, pero sin perder la tradición de nuestros mayores.
Javier Campos Garrido.
 
   
 
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